Relato corto : El pueblo que no podía ser feliz - Había una vez un
pueblo que no podía ser feliz, se lo habían prohibido pero el pueblo no
lo sabia, la gente que demostraba su felicidad en la calle tenía
accidentes y quedaban mal y ya no podían tener la vida que tenían antes y
ya no eran felices. La gente observadora se vestía con ropas anchas y
oscuras y daba paseos a horas muy tempranas o cuando se había ido el sol
para pasear a su perro. Todo lo que se ve puede ser motivo de examen y
destrucción pero lo que pasa desapercibido no es atacado. Muchas gentes
querían el sitio que ocupaba el pueblo que no podía ser feliz y les
hacían daño. El pueblo que no podía ser feliz se había construido a lo
largo de los siglos con gente que el pueblo que no podía ser feliz
aceptó en su clan celta, pero un día los que tenían familiares de otros
pueblos quisieron el sitio de sus hermanos para esos familiares lejanos.
A esos pueblos hubo que echarlos en el pasado para que no exterminarán
al pueblo que no podía ser feliz. La gente de uno de esos pueblos se
casa con gente del pueblo que no puede ser feliz y una vez que tiene el
apellido ya no le importan tanto los muertos de su apellido y prefiere
gente de su otro pueblo lejano. Otro de esos pueblos prefiere echar a la
gente, hacerla vivir sin pena ni gloria hasta que se mueren o alguien
del pais los mata y ellos vuelven a la que consideran su casa. A estos
el apellido no les importa porque tienen el suyo y no quieren cambiarlo.
Se ve en el metro de la linea de la clase media cuando te fijas porque
la gente va callada, tranquila, uniformada con una cara de amargura
profunda y una mirada hacia el vacio que hace pensar en entreguerras. No
sabes lo que les pasa hasta que tu llamas la atencion sin saber como y
te empieza a pasar a ti la persecución. Hay que vivir frugalmente, no se
puede andar cambiando mobiliario en casa, ni azulejos, ni comprar
muchos enseres para la casa porque cuando te pasa esto lo pierdes todo y
una de esas personas de los otros pueblos se lo quedan, o alguna otra
gente de la que no puedo hablar y asi vivo más dias. Hay que hacer la
casa acogedora sin gastar dinero ni tener enseres que otros se pueden
repartir. No os podeis imaginar en esta sociedad avanzada como le gusta a
la gente que lo tiene todo repartirse las cosas de la gente que cae.
Son fetiches para ellos. Quiza sea que lo que no compras de primera mano
no lo pagas y guardas el dinero. Comprar muy barato, poco y usar trucos
de revistas y de internet para tener la casa bien pero con apenas nada
antes de perderlo todo hasta que vuestra situación sea segura, y
entonces no demostréis felicidad o lo perderéis todo. Es mejor vivir de
alquiler que estar en el punto de mira. Paredes blancas que reflejan
bien la luz, mobiliario muy justo, ropa y todo lo personal que quepa en
una maleta, esa es la idea, yo estoy en ello, comprar sintasol o moqueta
baratos para poner como alfombra y no pasar frío, yo lo vi en el programa de tv Decogarden, ahora no veo tanto la tv tambien podeis buscar en internet. . Tener más cuidado con
ver la salida posible en caso de incendio porque esto al arder produce
mucho humo que mata y hay que escapar rápido, y probablemente pasaréis
frío. Se dice que hacen de las casas una nevera y enchufan el frío por
la noche. Se han dado casos de gente joven estudiante que se mudó a una
casa y un día se echó a dormir un poco por la tarde para levantarse a
estudiar después y oyó un ruido que la despertó y vio a un tío calvo de
dos metros de alto ya saliendo de la habitación que habia ido alli a destaparla mientras dormia y que
se levantara con frio. Yo se que esta historia es verdad. Alguno
pensará que igual me ha pasado a mi pero si asi fuera tampoco podría
decirlo. Pensar es un lujo
porque también molesta. - No pienses mucho a ver si te va a sentar mal -
Las personas del pueblo que no podía ser feliz tampoco podían pensar en
privado en sus casas porque los nanorobots lo veían todo y mandaban a
gente a esas casas a anular las partes del cerebro de donde estaba la
inteligencia de esas gentes y esa gente ya no podía ser feliz. Una vez
que te trepanan y tu cerebro recurre a otras partes del cerebro para
encontrar soluciones a tus problemas vuelven y te trepanan esa zona
tambien. Lo mejor es tranquilizarse y vivir despacio y sosegado
disfrutando del perro, mejor pequeño que no hace daño si muerde, y del
paseo mientras se vigila la integridad física para vivir mañana también,
y así un día detrás de otro. No es muy cómodo vivir así pero por lo
menos vas conservando la consciencia. Algunos que han sufrido esto se convierten en personas
estáticas, no pueden valerse por si mismas y dependen de la suerte que
les toque con la gente que tengan cerca.
El intelectual más odiado por la izquierda explica cuál es el verdadero infierno hoy
Este profesor de la Universidad de Toronto se ha convertido de la noche a la mañana en una estrella, adorado tanto por la derecha alternativa como por la izquierda libertaria
Peterson se caracteriza por su frialdad y corrección a la hora de comunicar sus ideas.
Durante los últimos meses, Jordan Peterson se ha convertido en el 'youtuber' de moda. Pero no se trata de un 'millennial' que recomienda videojuegos, de una 'influencer' especializada en moda o de un cómico en busca de un contrato televisivo. Peterson es un psicólogo clínico canadiense de 55 años que imparte clases en la Universidad de Toronto y que acaba de publicar su segundo libro, '12 Rules for Life: an Antidote for Life'. Bajo su título de libro de autoayuda se oculta una dura guía de supervivencia para el hombre del siglo XXI escrita por este “profeta secular de la era del conformismo”, como lo ha definido Melanie Philips de 'The Times'.
El pico de popularidad de Peterson, no obstante, se produjo hace una semana, cuando fue entrevistado a cara de perro por Cathy Newman para el canal inglés Channel 4 sobre cuestiones como la igualdad salarial, los problemas de la posmodernidad, la amenaza a la libertad de expresión y el autoritarismo de la nueva izquierda. A lo largo del encuentro, Peterson recordó que estudios con diversas variables demuestran que no existe la brecha de género en cuestión de sueldos, que bajo el espíritu de la izquierda radical se encuentra lo mismo que llevó a Mao a acabar con miles de personas o el daño que ha hecho el marxismo, ante la estupefacta mirada de la entrevistadora. Se ha convertido en carne de 'meme' gracias a sus furiosos ataques contra la izquierda posmoderna, el academicismo marxista y el feminismo
Como resultado del encuentro, internet se ha llenado de mensajes apoyando a uno o a la otra en un enésimo episodio de las guerras culturales. Una búsqueda en internet arroja vídeos como 'Jordan Peterson destroza a Cathy Newman'; otros afirman que la ha “asesinado filosóficamente”, incidiendo en la frialdad con la que responde a las apasionadas preguntas de la entrevistadora. La respuesta ha sido tal que hasta el propio profesor ha intercedido en favor de la periodista pidiendo a los acosadores de la red que la dejen en paz. “Si eres una de las personas que la están llamando 'zorra', no lo hagas, no tienes excusa ni sirve para nada”, explicó a 'The Observer'.
Uno de los cientos de montajes que circulan por la red.
Esta disyuntiva muestra bien quién es el personaje Peterson, una estrella mediática de la noche a la mañana que se ha convertido en carne de 'meme' gracias a sus furiosos ataques contra la izquierda posmoderna, el academicismo marxista, el feminismo y la identidad grupal. "Una vida sin verdad es el verdadero infierno" es una de sus máximas. En una de sus apariciones más celebres, Peterson explica a varios estudiantes por qué no piensa utilizar los pronombres de género neutral como 'elle' ('ze' o 'zir' en inglés), lo que le ha hecho recibir acusaciones de “tránsfobo” y ver saboteadas algunas de sus charlas, como en octubre de 2016, cuando una máquina de ruido blanco interrumpió una de ellas. Además, ha defendido a James Damore, el empleado de Google despedido por su manifiesto. No ha dejado ningún charco sin pisar.
¿Por qué le odian?
Su última obra funciona a modo de tratado sobre cómo vivir en el siglo XXI. Como afirmaba en la entrevista, “no hay nada peor que un niño adulto que no afronta sus responsabilidades”. La receta de Peterson tiene 12 ingredientes, entre los que se encuentran desde consejos concretos como “hazte amigo tan solo de aquellos que quieren lo mejor para ti”, “asume que la persona que te escucha sabe algo que tú no conoces” o “di la verdad (o, por lo menos, no mientas)” a otros en apariencia más abstractos, como “rescata a un gato cuando te encuentres uno por la calle” u “ordena tu casa antes de criticar el mundo que te rodea”, cuyo contenido es más o menos evidente. “No seas arrogante”, “intenta que una habitación de tu casa sea bella” o “pídele un favor a alguien” son algunos de sus consejos
Durante años, Peterson fue un habitual en 'Quora', donde publicó artículos sobre por qué el cociente emocional no existe o respondió algunas de las dudas de los usuarios. En uno de sus 'posts', proporcionaba una lista de las cosas más valiosas que todo hombre debería conocer, en la cual ampliaba el listado con otros consejos como “no seas arrogante ni resentido”, “intenta que una habitación de tu casa sea lo más bella posible”, “pídele un favor a alguien para que esta persona te pueda hacer otro en el futuro”, “no intentes rescatar a alguien que no quiere ser rescatado” o “ten cuidado con quién compartes las noticias (buenas o malas)”. Un índice que huele a autoayuda y que oculta un contenido antirrelativismo.
Para entender por qué se ha puesto de moda este anónimo profesor que hasta la fecha tan solo había publicado un libro, 'Maps of Meaning', quizá sea necesario ver quiénes son sus aliados. Camille Paglia, por ejemplo, le ha descrito como “el intelectual canadiense más importante desde Marshall MacLuhan”. En 'The Wall Street Journal', la premio Pulitzer Peggy Noonan, biógrafa de Ronald Reagan ('Cuando la personalidad reinaba' era el título de dicho volumen), decía que era “un buen libro, directo e inspirador”. Cada mes, el profesor gana decenas de miles de dólares en su cuenta de Patreon gracias a sus seguidores.
Pero ¿en qué se basa su pensamiento? Algunas de sus inspiraciones son la Biblia, los mitos y leyendas, Nietszche, Freud y Jung. Es uno de los grandes críticos de la deriva del mundo académico desde los años sesenta, en concreto de la influencia de la posmodernidad europea —sobre todo Jacques Derrida— que llegó a EEUU vía Yale. Como explicaba en una entrevista, “comenzaron a hacer prestidigitación y en lugar de dirigir al proletariado, la clase trabajadora, en contra de los burgueses, empezaron a dirigir a los oprimidos contra el opresor”. A partir de los años setenta, las políticas de identidad se hicieron con el control. “Han dominado las humanidades, que por lo que veo están muertas, y una gran parte de las ciencias sociales”.
En opinión de Peterson, esa deriva ha provocado la aparición de un peligroso radicalismo de izquierda, “pensadores posmodernos que pretenden demoler la estructura fundamental de la civilización occidental. No es una ilusión paranoica, ellos mismos lo admiten”. De ahí que los radicalismos se hayan convertido en el principal enemigo del psicólogo. En una charla explicaba cómo “evitar el infierno de la izquierda y la derecha radical”, aunque por lo general, la mayor parte de sus seguidores se quedan tan solo con la primera parte. “No dejes que unas circunstancias políticas complicadas te corrompan y te empujen hacia los límites. Ese es el infierno. Es el dogma y la rigidez, es la verdad subordinada al tribalismo”, explicaba. “Que la amargura no ocupe tu corazón. Sé un disidente entre los conformistas”.
Los hombres que aman a Peterson
En la célebre entrevista de Channel 4, la presentadora reprochaba al profesor que el 80% de sus seguidores sean hombres. Este se defendía recordando que eso se debía a que es la demografía de los usuarios de YouTube. No obstante, la pregunta de a quién apelan realmente los discursos de Peterson es una constante en foros como Reddit, donde se ha debatido si es cristiano practicante (la respuesta parece ser que no), si de verdad siente simpatías nazis (siempre lo ha negado), qué pintaba posando en una foto con el líder de un grupo neonazi de Toronto, si su público es la 'alt-right' o si no es más que “un listo que los tontos aman”. Los progresistas educados no pueden fingir que no hay potentes fuerzas intelectuales aliadas con Trump; hay al menos uno
Muchos de sus defensores arguyen que, en realidad, Peterson es un intelectual en la línea de George Orwell, es decir, un detractor del pensamiento único y de anteponer la ideología por encima del razonamiento (“pensar es difícil, por eso la gente no lo hace”, ha afirmado). Un reportaje de 'Medium' lo calificaba como “lo más lejos de un nazi que existe”, es decir, “una persona profundamente compasiva e inteligente, que se define como un liberal clásico (algo muy diferente a un neoliberal) que por su temperamento se sitúa en la izquierda”. En opinión del autor, Peterson tradicionalmente habría sido considerado como un pensador de centroizquierda.
Otro asunto, no obstante, es cuál es la clase de personas entre las que despierta simpatías. Para salir de dudas, el profesor de política Justin Murphy, que se describe a sí mismo como un libertario de izquierdas, intentó trazar un perfil del seguidor medio de Peterson. Para su sorpresa, la amplia mayoría de ellos votaban a Trump y se definían como libertarios de derechas. “Como un ultraizquierdista que está de acuerdo con el 90% de los mensajes clave de Peterson, no esperaba que tantos de sus discípulos apoyasen a Trump”, lamentaba.
No obstante, su análisis mostraba otra interesante lectura: que el liberalismo de izquierdas y el de derechas están más cerca de lo que creen, y que “los progresistas educados no pueden fingir que no hay potentes fuerzas intelectuales aliadas con Trump; hay al menos uno”. Ahí quizá radique el éxito de Peterson, que con su seriedad 'cool' y templanza parece convertirse en la alternativa razonable al ruido y la furia de la propaganda de Steve Bannon y Milo Yiannopoulos. El autor, mientras tanto, ha visto cómo su libro se dispara al número uno de todas las listas de ventas.
Las 12 reglas
Camina erguido y con tus hombros hacia atrás.
Trátate a ti mismo como tratarías a alguien a quien tuvieses la responsabilidad de ayudar.
Hazte amigo de quien quiere lo mejor para ti.
Compárate con quien eras ayer, no con los demás.
No dejes que tus hijos hagan algo que te lleve a odiarlos.
Ten tu casa ordenada antes de criticar el mundo.
Persigue lo significativo (no lo que es oportuno).
Di la verdad. O, al menos, no mientas.
Asume que la persona a la que estás escuchando puede saber algo que tú no conoces.
Sé preciso al hablar.
No molestes a los niños cuando estén patinando.
Recoge a un gato cuando te lo encuentres en la calle.
Si algo caracteriza a Leticia Dolera es la valentía. Desde hace ya varios años denuncia en su twitter, y cada vez que tiene un micrófono delante, los abusos que el machismo comete en nuestra sociedad. Fue la primera en revelar que en el cine español también se ha consentido el acoso a las actrices y sus intervenciones en las galas de premios de este año no han pasado desapercibidas, ni para las redes ni para los medios de comunicación. Quizá tenga que ver con que es una de las pocas voces de la industria que siente cierta responsabilidad de utilizar su posición mediática para señalar las desigualdades del sistema.
'Morder la manzana'
Aunque lleva lustros metiéndose en la piel de otros personajes en la pequeña y gran pantalla, desde que estrenó su primer largometraje, 'Requisitos para ser una persona normal', Dolera es reconocida como uno de los talentos nacionales con buena proyección de futuro detrás de las cámaras. Ahora debuta como escritora con 'Morder la manzana', un texto que mezcla referencias feministas con experiencias personales y que, asegura, es el libro que le hubiera gustado leer cuando tenía 18 años. Debo destacar que, con un par de días en el mercado, ya se han agotado las dos primera ediciones. Todo apunta a que buena parte de su público ansiaba pecar junto a ella. PREGUNTA. 'Morder la manzana' es casi un manual para introducirse en teoría feminista y también una reflexión sobre como todos esos textos te han hecho ver que algunas experiencias personales hubieran sido muy diferentes de haber nacido hombre. ¿Las gafas moradas se las pone una leyendo? (Gafas moradas es una expresión que se utiliza para indicar que empiezas a darte cuenta de las desigualdades de género)
RESPUESTA. Sí, las gafas moradas te las pones leyendo o hablando con mujeres de feminismo. No fui consciente en su día de que todas las experiencias que cuento en el libro eran parte de un sistema. Pensaba que eran cosas que me pasaban por mala suerte, por mi físico, porque no sabía lidiar con una situación… lo atribuía a una experiencia individual. Cuando empiezas a hablar con otras mujeres te das cuenta de que es sistémico. Llegados a este punto la teoría feminista ha sido muy importante para mi, porque me ayudó a darle una lectura diferente a todo lo que me ha pasado en la vida a mi y a muchas mujeres. me parece muy grave que en el sistema educativo se obvie la historia dedel feminismo. Nos han robado referentes P. Si en vez de tener que leer y buscar por nosotras mismas estas experiencias de otras mujeres estudiásemos la obra Simone de Beauvoir en los institutos, seguramente nos ahorraríamos tiempo y disgustos.
R. A mi me parece muy grave que en el sistema educativo se obvie la historia de las mujeres y del feminismo. Tengo la sensación de que nos han robado referentes. Un caso llamativo para mi, que me dedico al cine, es el de Alice Guy. Ella inventó la narración cinematográfica y resulta que esto se le atribuye a Méliès. Quizá, de conocer esta figura y otras muchas, más mujeres hubieran tratado de dedicarse al cine. No es casualidad que ahora estén saliendo tantos libros sobre mujeres en la ciencia, en la pintura, en la música… mujeres que a fin de cuentas no están en el sistema educativo. Estamos recuperando en proyectos personales las figuras que han borrado de los libros de texto. Hemos cargado con siglos de creer que nosotras teníamos que llegar vírgenes al matrimonio como si fuéramos un objeto a estrenar P. Sí, crecemos sin saber cuales son nuestras posibilidades más allá de ser madres.
R. Claro, y nos merman la autoestima. Hay estudios que dicen que a los 6 años ya empezamos a colocarnos en lugares secundarios y a creer que las profesiones que requieren de una cualificación no son para nosotras. Esto es porque estamos educando desde el sexismo. Pasa lo mismo con la educación sexual. No es normal que la mujer a día de hoy siga sin poder vivir su sexualidad con total libertad. No sé si esto tiene que ver con la losa de la tradición religiosa que aun llevamos a cuestas. En el cristianismo se venera a las vírgenes. Una mujer virgen es una mujer a venerar. De los hombres no se hace referencia de su vida sexual: es un santo o un sacerdote, pero no hablamos de hombres vírgenes. Evidentemente hay algo ahí, como si la sexualidad de la mujer fuera un motivo de vergüenza, de mancha. Hemos cargado con siglos de creer que nosotras teníamos que llegar vírgenes al matrimonio como si fuéramos un objeto a estrenar. Tenemos que adueñarnos de nuestra sexualidad para que la podamos vivar como queramos y, sobre todo, para que no se nos catalogue según como la vivamos. P. Al hilo de esto, en tu libro recuerdas que cuando eras más joven y trabajabas en una serie, tus compañeras y tú estabais convencidas de que posar con actitud sexy en la portada de una revista masculina era casi una condición para consideraros “actrices profesionales”.
R. Sí. Era importante para que se me diera importancia y espacio en los medios. La imagen que nos ofrecían protagonizar, en la inmensa mayoría de los casos, era una portada sexualizada. P. Y habiendo vivido esto en tus inicios, habiendo sentido que tu imagen debía resultar apetecible a la mirada masculina para asentar tu carrera como actriz, ¿cómo se consigue liberar una de esa presión que nos impone la sociedad con nuestro cuerpo y la edad?
R. Creo que el mito de la belleza es una de las cadenas más pesadas que arrastramos. Como dice Rosa Luxemburgo: “quien no se mueve no siente sus cadenas”. Ahora pienso en por qué yo tengo que maquillarme o peinarme para un rodaje o para un evento y perder dos horas de mi tiempo. Mis compañeros hombres no tienen que hacer esto. Eso lo vivimos como algo natural, pero no deja de ser una proyección de lo que debe ser una mujer delante de una cámara. Yo siento que ya he sido atravesada por eso y no creo que pueda desprenderme de ello. Sé que cuando me salgan canas me las querré tapar, a pesar de que en un hombre se perciben como un símbolo de madurez y experiencia e incluso resulta atractivo. En cuanto empiecen a aparecer mujeres sin miedo a mostrar la edad que tienen, con apariencias y físicos distintos, empezaremos a naturalizar que una mujer que no cumple con los cánones de belleza heteropatriarcales también puede protagonizar una historia, estar en el centro del relato y ocupar portadas de revistas como hacen los hombres. P. La periodista Maureen Dowd en su libro ¿Son necesarios los hombres? opina que hay mucha gente que no entiende nada del movimiento porque las mujeres seguimos haciendo lo mismo de siempre solo que esta vez en nombre del feminismo. Como, por ejemplo, posar desnudas. Las mujeres desde siempre se han quitado la ropa hasta para vender bolis. Ahora las imágenes son las mismas pero cambia el titular, se describe como acto feminista o para reivindicar su sexualidad.
R. Que una mujer blanca, delgada, que encaja en los cánones de belleza heteropatriarcales, aparezca sexualizada en un medio de comunicación es un acto de libertad pero no es un acto feminista. Sería feminista que apareciera sexualizada una mujer negra de 50 años o una blanca que pese más de 60 kg. Los desnudos de Lena Dunham en 'Girls' son un acto feminista, están ayudando a ver empoderada a una mujer con un cuerpo que es como el de la inmensa mayoría: con celulitis. Que estas mujeres ocupen un espacio en los medios que siempre se les ha negado, precisamente por su físico, sí es feminista. P. Cito literalmente de tu libro: “Miro la pared y me encuentro mi nombre y apellidos escritos a rotu tamaño gigante en el cemento acompañados de mi número de teléfono, el dibujo de un pene gigante y el siguiente texto: Si quieres que te la chupen llama aquí.” Cuentas que cuando esto ocurrió tenías 12 años. ¿Por qué incluyes un capítulo sobre bullying en un libro sobre feminismo?
R. No fui consciente de que el bullying que yo había sufrido tenía una carga machista hasta que leí tu artículo sobre “Por trece razones”. Me hizo reflexionar sobre que en el cole me tocaban las tetas, el coño, me llamaban zorra y puta y me dejaban mensajes sobre chupar pollas. Estos actos, obviamente, tienen una carga machista importante. Recuerdo un compañero al que también le hacían bullying pero nunca apelaban a su sexualidad. Le pegaban o le escupían - que a mi también - pero es preocupante que niños tan pequeños ya sepan que para controlar a las mujeres hay que apelar a su sexualidad. Los niños de mi clase no eran una excepción, es algo que ocurre en todos los colegios. Por eso hay que liberar la sexualidad de las mujeres. Entre otras cosas, ellos dejarán de sentir que ahí tienen un arma para controlar nuestra vida. P. El capítulo 17 se titula “Algunos hombres sabios empeñados en definir a las mujeres”. Citas a Aristóteles, A Platón, a Rousseau… Dicen verdaderas barbaridades del género femenino. ¿Es el columnismo actual la nueva filosofía misógina?
R. La verdad es que desde su atalaya de sabiduría, inteligencia y saber hacer, nadie niega que escriban bien, algunos de ellos han encontrado un filón en dedicarse a reflexionar y cuestionar lo que nosotras hacemos o dejamos de hacer. O como vivimos la opresión o el acoso cuando ellos no lo padecen. Y, por supuesto, como debería ser el feminismo. Quizás todos ganaríamos si reflexionasen sobre la masculinidad y sus privilegios dentro de esta sociedad. P. También dedicas varios capítulos a la amistad entre mujeres.
P. Siguen vigente tópicos como que no podemos trabajar juntas, que el peor enemigo de una mujer es otra mujer, que somos unas envidiosas, que discutimos por los hombres… creo que esa idea de que las mujeres no podemos entablar amistades con otras mujeres conjuga varias cosas. Por un lado, la falta de sororidad y en esto ha tenido mucho que ver los referentes culturales que hemos mamado. Rara vez en las películas, por ejemplo, nos muestran mujeres en grupo: siempre vamos solas o en pareja. A ellos les vemos pelear en conjunto, o colaborar para conseguir lo que sea, pero no vemos películas de superheroínas en grupo, por ejemplo. P. ¿No hay nada peor que una mujer machista?
R. Sí, un hombre machista. Un hombre machista te puede agredir, acosar, pegar e incluso matar. Como ellos suelen ser los jefes también pueden tomar decisiones que perjudiquen tu carrera laboral, lo que pasa es que encontrarte con una mujer machista duele más. P. En Hollywood hay muchas actrices abiertamente feministas y que, además, son muy activas: Jessica Chastain, Scarlett Johansson, Evan Rachel Wood… En España la única que ha mantenido ese discurso de manera constante y a lo largo del tiempo eres tú. ¿Echas de menos algo de arrojo por parte de tus compañeras de profesión?
R. Hay muchas compañeras que me han dado las gracias por dar la cara pero me niego a exigirles que hagan lo mismo que yo. Al final, su trabajo es actuar. La situación de las actrices en la profesión es muy precaria. Las mujeres tenemos menos oportunidades, menos papeles y cuantos más años cumplimos más se complica nuestro futuro. Evidentemente, si estás en una situación así es difícil querer mojarte. P. A Natalie Portman la preguntaron por Woody Allen en una entrevista y contestó que “de lo que deberíamos hablar es de por qué Elaine May o Nora Ephronno no tuvieron la oportunidad de rodar también una película al año. O por qué nunca tuvimos una versión femenina de Bill Cosby o por qué nunca vemos a mujeres asiáticas en películas”.
R. A veces tengo la sensación de que se busca el enfrentamiento directo con alguien en concreto. Se busca el titular: “tal feminista se ha enfrentado a tal persona que además es muy poderosa”. En realidad esto no va de una mujer enfrentándose a un hombre ni es una guerra de sexos. Va de derrocar el patriarcado porque es un sistema que genera desigualdad y violencia contra las mujeres y es ahí a donde hay que poner el foco.
Las mujeres superan en rendimiento a los hombres en la Universidad pero ganan menos y registran una mayor tasa de paro
Las mujeres terminan la carrera en el tiempo estipulado en mucha mayor proporción pero ellos registran una mayor tasa de empleo y una menor tasa de paro. Las ganancias de los titulados son superiores en un 13% a las de las graduadas. En las cinco ramas de enseñanza, sin excepción, las mujeres obtenían menores ingresos que los hombres
MADRIDActualizado: En el curso 2016-2017, el 54,7% de los matriculados en el sistema universitario español en estudios de grado eran mujeres. El peso relativo de las mujeres ha aumentado en los últimos 30 años unos cinco puntos porcentuales. La participación de las mujeres en los titulados era superior, del 58,5% en el curso 2015-2016, último disponible. Según Martí Parellada, responsable del estudio, «esto es algo que ha ocurrido siempre en los últimos 30 años, producto del tradicional mejor rendimiento de las alumnas que de los estudiantes masculinos».
Son datos del estudio sobre la evolución de la mujer en la universidad española, su desempeño académico y su inserción laboral realizado por la Fundación CYD (Conocimiento y Desarrollo). El estudio se ha realizado a partir de información del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y el Instituto Nacional de Estadística.
Por ramas de enseñanza el peso relativo de las mujeres es muy diferente. Así, significaban prácticamente siete de cada diez matriculados en titulaciones de ciencias de la salud (70,9% en titulados), el 61,3% en artes y humanidades (64,8% en egresados) y el 59,6% en ciencias sociales y jurídicas (65,1%), pero apenas superaban el 50% en ciencias puras (56,5% en graduados) y solamente representaban uno de cada cuatro matriculados en la rama de ingeniería y arquitectura (28,8% en titulados), con tendencia, incluso, al descenso en los últimos cursos (a principios del siglo llegaron a significar algo más del 30%).
Por ámbitos de estudio, las mujeres solo representaban el 12% de los matriculados en informática, por ejemplo, y menos de uno de cada cinco en 15 campos científicos, más en detalle, entre los cuales destacaban (atendiendo a aquellos que tienen más de 1.000 matriculados) Ingeniería de computadores; Desarrollo de software y de aplicaciones; Desarrollo de videojuegos; Ingeniería mecánica; Ingeniería eléctrica; Ingeniería electrónica; o Actividad física y del deporte.
En el otro extremo, representaban el 77,7% en el ámbito de la educación y, más en detalle, más de ocho de cada 10 estudiantes en 11 campos científicos, entre ellos, Enfermería; Traducción e interpretación; Educación social; Trabajo social; Terapia ocupacional; Pedagogía; Logopedia; y Educación infantil.
Desempeño académico
En el curso 2015-2016, atendiendo a los matriculados en grado en el sistema universitario español, la tasa de rendimiento de las mujeres (porcentaje de créditos aprobados respecto de los matriculados) era casi 10 puntos mayor que la de los hombres (81,9% frente al 72,5%), siendo además superior su número medio de créditos matriculados en el curso. Mientras que el porcentaje de créditos matriculados en segunda y sucesivas matrículas era inferior (siendo la diferencia de más de cinco puntos porcentuales: 11,4% frente al 16,6%) y también era menor su tasa global de abandono del estudio (suma de las tasas parciales de abandono en primer, segundo y tercer curso): 31,3% frente al 39,7%. Atendiendo a los egresados, las mujeres registraban una mejor nota media en su expediente académico que los hombres y, lo que es más importante, terminaban la carrera en el tiempo estipulado en mucha mayor proporción que ellos (la diferencia era cercana a los 20 puntos porcentuales). Así, la tasa de idoneidad (porcentaje de titulados en los cuatro cursos que dura un grado) era del 41,2% para las mujeres frente al 23,7% de los hombres y la tasa de graduación (porcentaje de los que se titulan en cinco cursos, como máximo) era del 55,3% para ellas frente al 37,1% de los hombres. La tasa de rendimiento de las mujeres era superior a la de los hombres en todos los ámbitos de estudio de los que se dispone de información (40); la tasa global de abandono era inferior para las mujeres en todos menos en servicios e informática, y el porcentaje de créditos matriculados en segunda y sucesivas matrículas era menor en todos menos en informática, matemáticas y estadística, y ciencias físicas, químicas y geológicas. Por lo que respecta al porcentaje de titulados en el tiempo teórico previsto, finalmente, ellas alcanzaban un resultado mejor que el de los hombres en todos los ámbitos de estudio, excepto en servicios, ciencias físicas, químicas y geológicas, y arquitectura y construcción (aunque la diferencia, desfavorable para las mujeres, era insignificante, igual o inferior al medio punto porcentual).
Inserción laboral
A pesar de su mejor desempeño académico, las mujeres tituladas en estudios de grado observaban una peor inserción laboral que sus homónimos masculinos, atendiendo a la situación en el año 2014 de la promoción que se tituló en el curso 2009-2010 en grados (y antiguos estudios de primer y segundo ciclo) en las universidades españolas.
Efectivamente, los hombres registraban una mayor tasa de empleo que las mujeres y una menor tasa de paro (17,2% frente al 20,5% de ellas). Atendiendo a los que estaban trabajando cuatro años después de titularse, la calidad del empleo de los titulados era mejor que la de las graduadas. Así, por ejemplo, sucede con el porcentaje de asalariados con contrato indefinido: la diferencia a favor de los hombres era de casi ocho puntos (el 47,7% tenía un contrato de esas características frente al 40,1% de ellas); en contraposición, las mujeres estaban en más proporción que los hombres asalariadas con contrato temporal o trabajando de becarias y similar (once puntos de diferencia en el primer caso, con porcentajes respectivos del 38,5% para ellas y del 27,2% para ellos). La jornada a tiempo parcial, por otro lado, era mucho más común para las mujeres que para los hombres titulados en 2010 y que estaban trabajando en 2014 (casi tres de cada 10 mujeres tenían una jornada a tiempo parcial frente al 16,2% de los hombres).
También era peor la calidad de la inserción laboral de las mujeres respecto a la de los hombres por lo que respecta a la adecuación entre estudios y trabajo. Así, el porcentaje de mujeres trabajando cuatro años después de sacarse la carrera en ocupaciones que no eran de alta cualificación era mayor: 25,6% frente al 17,7% de ellos (las ocupaciones de alta cualificación son la de directores y gerentes, técnicos y profesionales científicos e intelectuales y técnicos y profesionales de apoyo). Por otro lado, los hombres, respecto a las mujeres, trabajaban en mayor proporción en el extranjero (9,7% frente a 6,4%) y eran autónomos (empresarios o trabajadores independientes) en mayor medida (12,8% frente a 8,1%). Finalmente, la base media de cotización anual a la Seguridad Social (ganancias) de los titulados en el curso 2009-2010 que estaban, en marzo de 2014, afiliados a la Seguridad Social por cuenta ajena y a tiempo completo era superior en prácticamente un 13% para ellos (25.384 € frente a 22.484 € para ellas).
Según Martí Parellada, «la peor inserción laboral en términos globales de las mujeres no se debe a su menor presencia relativa en ramas como las ingenierías, que se ha demostrado que registran los mejores resultados en los indicadores claves de inserción laboral. Si se observan los resultados por ramas de enseñanza o ámbitos de estudio, la peor inserción laboral de ellas se repite en la mayoría de los casos». Efectivamente, respecto a la situación profesional, por ejemplo, las mujeres solamente tenían mejores resultados que los varones en ciencias de la salud, en el sentido de que estaban en más proporción contratadas de manera indefinida que los hombres. Por otro lado, en todas las ramas, sin excepción, ellas estaban en mayor proporción contratadas en jornada a tiempo parcial que ellos y también estaban objetivamente más sobrecualificadas, excepto en artes y humanidades.
Menos ingresos para ellas
Atendiendo a la base media de cotización anual de los afiliados a la Seguridad Social por cuenta ajena y a tiempo completo (situación en marzo de 2014 de los egresados en grado y similar en el curso 2009-2010), y entrando más en el detalle, se observa que en las cinco ramas de enseñanza, sin excepción, las mujeres obtenían menores ingresos que los hombres, siendo la diferencia porcentual más reducida la que se daba en ciencias de la salud (aun así, esta era cercana al 6%, equivalente a más de 1.400 euros de diferencia). En este sentido, de 128 titulaciones de las que se tienen datos completos, solamente en 10 se observaban unos ingresos mayores para las mujeres que para los hombres; en el otro extremo, en 15 la brecha salarial a favor de los hombres era superior en más de un 20% y en 50 titulaciones adicionales dicha diferencia favorable a ellos estaba entre el 10% y el 20%. Es decir, en 65 de las 128 titulaciones, más de la mitad, las ganancias de los titulados varones que trabajaban a tiempo completo por cuenta ajena cuatro años después de acabar la carrera eran superiores en más de un 10% a las que recibían las mujeres en su misma situación (es decir, graduadas en la misma titulación en el mismo curso y también trabajando cuatro años después por cuenta ajena y a tiempo completo).
Participación de las mujeres en el personal docente e investigador
En el curso 2016-2017 eran mujeres el 41,3% del profesorado (colectivo del personal docente e investigador). Entre los funcionarios de las universidades públicas, sin embargo, su peso relativo era claramente menor, del 35,7%, frente al 44,5% que representaban entre los docentes contratados. La importancia relativa de las mujeres en el PDI ha aumentado en los últimos años, pero escasamente entre los funcionarios (poco más de medio punto porcentual desde principios de década). Por categoría de funcionarios, el papel relativo de las mujeres era particularmente reducido entre los catedráticos de universidad. Así, en el curso 2016-2017, el 21,3% de los catedráticos eran mujeres (poco más de uno de cada cinco, pues), frente al 40,3% que representaban las profesoras entre los titulares de universidad.
Las mujeres eran minoría entre el PDI incluso en aquellas ramas en las que las alumnas han sido tradicionalmente abrumadora mayoría, como las ciencias de la salud y, en segundo término, artes y humanidades y ciencias sociales y jurídicas.
Atendiendo a los centros propios de las universidades públicas, el porcentaje de profesoras iba en el curso 2016-2017 desde el 48,4% en artes y humanidades, el 47% en ciencias de la salud y el 45,7% en ciencias sociales y jurídicas hasta el 37,5% en ciencias y el 22,9% en ingeniería y arquitectura. Por áreas de conocimiento, de 190 de las que se dispone de información completa, solamente en 38 (aproximadamente el 20% del total de áreas) eran las profesoras mayoría, mientras que, en el otro extremo, en 42 (el 22%) significaban menos de uno de cada cuatro profesores.
Las cinco áreas de conocimiento con menor presencia de mujeres en el PDI (inferior al 13%) eran Traumatología y Ortopedia; Ingeniería Eléctrica; Ingeniería Aeroespacial; Construcciones Navales; y Urología; y las cinco con más presencia de profesoras (en torno a dos de cada tres y superior) eran Filología Francesa, Inglesa y Alemana; Enfermería; y Psicología Evolutiva y de la Educación.